Pregunta energicamente el Juez al

Pregunta energicamente el Juez al ladrón que acababa de hacer de las suyas en una tienda de ropa: ¡Pero dígame!, ¿Qué no penso en su esposa, en sus hijas? Pues la verdad sí pensé su Señoría, pero en la tienda sólo había ropa para hombre.