Un muchacho se llamaba Pascual
Un muchacho se llamaba Pascual Arroyo y estaba en la escuela. La maestra siempre llamaba a los estudiantes para que dijeran ¡Presente!, y cuando la maestra decía: Pascual Arroyo, él contestaba: Me pica el jollo.
Llegaba el otro día y él volvía a decir me pica el jollo, y a la maestra le molestaba mucho.
Un día a la maestra se le ocurrió decir el nombre al revés, y llega el día de clase y la maestra dice:
¡Arroyo Pascual!
Y él le contesta:
¡Me pica igual!